Lo primero que debemos tener claro es que los tejados de pizarra han estado presentes en el mundo de la arquitectura durante muchos siglos y continúan teniendo un papel destacado en la construcción actual. Cuentan con una imagen atractiva y elegante; son resistentes frente al paso del tiempo y a las inclemencias climatológicas. Todo esto ha hecho que las nuevas tecnologías también se apliquen en este sector, desde la hora de llevar el negocio (documentaciones en la nube) hasta la hora de afrontar problemas logísticos o de transporte. Aunque los tejados de pizarra tienen una dilatada historia, han tenido también que adaptarse a los nuevos tiempos que vivimos.
El material natural
Cuando se habla de la pizarra, lo mejor es hacerlo con expertos, por lo que hablamos con los profesionales de Pizarras y Derivados, los cuales creen que la base del éxito es que es un material proveniente de la naturaleza y en el que se combinan la tradición, el rendimiento y una belleza que hace que gusten a muchas personas.
Vamos a conocer más sobre su historia y también sobre las previsiones de cara al futuro que hay en la pizarra.
Un material con raíces antiguas
Hay que remontarse a tiempos antiguos para hablar del uso de la pizarra. Eso sí, los primeros testimonios documentados aparecieron en la época de los romanos. Luego se extendió en Europa en el medievo, destacando en el Reino Unido, Francia o Alemania, donde las cubiertas realizadas en dicho material se usaron en multitud de construcciones. No solo se usaba por motivos estéticos, sino que además los edificios quedaban más resguardados de la lluvia y el frío.
¿Y en España?
En nuestro país pasó a ser más importante en diferentes etapas históricas, destacando en construcciones palaciegas o religiosas. Sí que es cierto que, en algunos territorios, como por ejemplo en la zona de Galicia o Asturias, se utilizó en muchos tipos de edificios.
¿Razones de su éxito?
Sin duda alguna, las propiedades físicas que tiene la pizarra son claves en el gran uso que se le ha dado desde tiempos inmemoriales a la pizarra. Pensemos que es una roca que se puede dividir en láminas finas y de gran resistencia, lo que hace que sea un material que se puede utilizar para la cobertura de los tejados.
Por este motivo, se puede exfoliar en placas planas hasta el punto de que permite que se creen superficies muy estancas, algo que es clave para cualquier clase de cubierta.
La durabilidad del material es también uno de sus argumentos históricos más destacados. Las cubiertas de pizarra resisten estupendamente en las zonas de mucha lluvia, frío y el paso inexorable del tiempo.
Además de todo esto, no olvidemos que se comporta excepcionalmente a la hora de resistir el fuego, ya que es un material ignífugo.
El impulso español en el sector de la pizarra
Para este material nuestro país fue clave, especialmente con el auge de los yacimientos del noroeste de España que se produjeron en la segunda mitad del siglo pasado.
Esta zona acabó siendo fundamental en el mercado internacional e hizo que España pasara a ser un país clave en el mercado internacional en la producción de pizarra para cubiertas. Desde ese momento, se pudo ver cómo el sector creció con fuerza, ya que combinó la tradición de extracción con mejoras a nivel industrial.
La pizarra española tiene mucha calidad, pero es que además dispone de gran variedad de tonos, formatos y acabados. No solo tiene gran valor su resistencia, también por el resultado visual del que se benefician los edificios.
Se pasó de un trabajo artesanal a uno industrial
El proceso productivo continúa teniendo una base de lo más sencilla, aunque, como es lógico, se han ido incorporando avances técnicos y tecnológicos con el paso del tiempo.
La piedra se extrae, exfolia y corta, en base a formatos ya definidos, de tal forma que está preparada para ser usada en la cubierta sin que sean necesarias muchas transformaciones posteriores. La sencillez operativa no le quita valor, puesto que permite que se mantenga la esencia del material y se aprovechen bastante bien las cualidades naturales.
Originariamente, la extracción era bastante artesanal y estaba relacionada con las necesidades locales de las poblaciones. Con el paso del tiempo, llegaron mejores sistemas para el transporte, una mejor maquinaria y también la comercialización más amplia, que lo que hizo fue impulsar el crecimiento del sector. Esto hizo que se pasara de lo manual a lo industrial sin que se borrara la propia identidad de los materiales, pero sí que el alcance fue mucho más amplio.
Un elemento versátil en la arquitectura
Durante mucho tiempo es cierto que se asociaban los tejados de pizarra con construcciones históricas, pero dicha imagen no refleja el uso actual. Actualmente, lo podemos ver en edificios modernos e incluso de vanguardia. La capacidad que tiene para adaptarse a distintas formas y líneas arquitectónicas hace que siga estando de moda.
Sostenibilidad y construcción
La construcción cada vez mira más a lo sostenible, un terreno en el que la pizarra tiene unos grandes argumentos para convencer a los usuarios.
Estamos ante un material natural, que no requiere de un proceso transformador demasiado complejo, por lo que el impacto ambiental es más reducido que el de otros sistemas de cubierta. Este tipo de característica hace que se sitúe en una magnífica posición dentro de la arquitectura que ayuda a que se reduzca el consumo y se simplifiquen los procesos.
No debemos olvidar tampoco su larga vida útil. Al durar muchas décadas, no hay que hacer tantas sustituciones, por lo que hay menos cantidad de residuos y trabajos repetidos que realizar.
Mantenimiento y rendimiento
El comportamiento de un tejado de pizarra es algo que no depende solo del material, sino también de una buena ejecución. Cuando se hace bien la instalación, el resultado puede ser de lo más duradero. Por todo ello, el valor de la pizarra no se entiende del todo sin una colocación que sea verdaderamente profesional.
El mantenimiento no es demasiado exigente si la cubierta está bien resuelta desde un principio. La combinación de resistencia y baja exigencia posterior hace que continúe siendo una opción realmente atractiva para multitud de propietarios y arquitectos. No estamos ante un material que necesite grandes cosas para funcionar estupendamente.
¿Qué futuro puede tener?
Se puede apoyar en tres ideas como la eficiencia, la sostenibilidad y el diseño. Por una parte, va a seguir siendo muy valorada por el comportamiento técnico y su gran durabilidad. Del mismo modo, va a seguir teniendo mucha valía en los proyectos que estén buscando materiales naturales en los que haya una gran presencia visual y menos necesidad de reposición.
Se puede decir que todavía hay gran margen para que la industria siga mejorando en cada extracción, clasificación y acabado, sin que se pierda la base artesanal que ha ido dando identidad al sector.
Existe una gran demanda en cuanto a soluciones duraderas y sólidas en lo visual que sigue favoreciendo su uso en viviendas, rehabilitaciones y edificios de gran singularidad. Estamos ante un contexto en el que se busca una mejor construcción y no solamente construir más, por lo que la pizarra se encuentra en una posición de lo más interesante.
Un material que no se ha quedado atrás
Luego de haber visto toda la historia y evolución que ha tenido la pizarra, podemos entender que siga siendo de los materiales más elegidos en pleno siglo XXI.
Las previsiones son inmejorables y es que, como me dijeron los profesionales que me instalaron un tejado de pizarra en Los Ángeles de San Rafael, al final estamos ante un material que no da prácticamente problemas y que lo aguanta todo. Esto es clave en muchos lugares en los que las exigencias de calidad son altas y no se puede mirar solamente la estética.



