Ojo: cuidado con las nuevas tecnolgías

23 marzo, 2016
Ojo: cuidado con las nuevas tecnolgías

Hace unos meses publicamos un artículo relacionado con la adicción a las nuevas tecnologías que algunos menores vienen sufriendo de un tiempo a esta parte y que, desgraciadamente, cada día es mayor. Sin embargo pasamos por alto un tema muy importante en este sentido y es que los niños copian, adquieren las rutinas de los mayores, así que probablemente alguno de sus padres se pase el día, bien por ocio o bien por trabajo, conectado al teléfono móvil. En esos casos, el problema hay que atajarlo desde ahí y entonces ya no nos valen los expertos especializados en terapia infantil. Para estos casos la metodología es distinta: psicoterapiabcn.net podrá ayudarte si ese es tu problema.

Hay que vivirlo para comprenderlo

Y es que a veces me pregunto si lo que ocurre es que el ser humano no tiene límites. Somos imperfectos, eso es conocido por todos, pero se nos supone cierto raciocinio (al menos a algunos) y que un niño no sepa ponerse límites es comprensible pero que no sepa hacerlo un adulto me preocupa, y mucho ¿tan estúpidos somos?

Personalmente, tal vez porque no las he sufrido, no entiendo las adicciones pero puedo llegar a imaginar las sensaciones que puede llegar a sentir un adicto a la cocaína que, de pronto, no tiene su dosis. Lo entiendo porque es el organismo, el cuerpo,  el que demanda ese producto a pesar de que esa persona no lo quiera, es imposible de parar. Pero con temas como las nuevas tecnologías me cuesta un poco más.

Yo adoro las nuevas tecnologías, vivo de ellas, trabajo en ellas, son mi afición, mi labor y además escribo sobre ellas, pero cuando llego a casa desconecto, si me voy al campo desconecto, si estoy con mi pareja desconecto y si quedo con los amigos desconecto. Así que me pregunto: si yo, que adoro las nuevas tecnologías y me paso el día enganchado a ellas, puedo desconectarme siempre que quiera ¿por qué los demás no?

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Lo que dicen los expertos

Los psicólogos especialistas en el trastorno defienden a los afectados como “personas que tienen autoestima baja” y “dificultad relacional” ¿Será entonces que mi autoestima está demasiado alta?

Internet está muy bien diseñado para poder engancharte pero ¿es que acaso no prefieres el mundo en 3D? Y no me refiero al nuevo cine con gafas de colores, me refiero a interactuar personalmente con alguien, físicamente, vivir la vida a través de tus sentidos y no sólo a través de una pantalla.

Por lo visto, son los hombres los que suelen tener más problemas con las adicciones, según las estadísticas. Supuestamente es porque tienen más dificultad para controlar los impulsos. Es algo hormonal dicen, pero a mí eso me suena a como cuando nos excusamos de una infidelidad diciendo que viene inherente al hombre, que la mujer no tiene esos impulsos… mentira.

Hay especialistas que ponen (entre otras apps) a la aplicación más conocida de mensajería instantánea entre los teléfonos móviles, WhatsApp como ejemplo de relación cibernética. Aseguran que al ser más cómodo interactuar por ahí, las personas prefieren no hacerlo directamente, algunas por vergüenza, otras por timidez o por miedo al exterior, etc. Esto ha supuesto una revolución para el aumento de los casos de adicción y los problemas relacionados con la capacidad de estar conectados.

De todos modos, al ser todavía poco conocido el mundo de las aplicaciones móviles, en lo que a su uso respecta, no hay criterios claros para la comunidad científica que determinen qué es lo problemático y desde qué límites puede considerarse trastorno aunque el exceso de tiempo dedicado a estas actividades quita protagonismo a otras que permiten que vayamos creciendo y desarrollándonos de una manera más sana.