Para una inmensa mayoría de las empresas del sector industrial, el futuro se plantea como un reto. Debido a los continuos avances tecnológicos en todos los campos, el sector observa cómo la tecnología revoluciona todos los procesos de producción. Generalmente, se trata de una mejora, aunque hay que saber lidiar con ella. Las herramientas más avanzadas hacen posible la automatización de procesos, permiten tomar decisiones basadas en los datos históricos y aprovechan la inteligencia artificial para predecir posibilidades futuras o recibir datos de otras máquinas y sistemas robóticos. Todo ello, en tiempo real y controlado por un programa informático.
Cada industria se plantea la tecnología que debe implementar, puesto que existen numerosos factores que influyen en las decisiones a tomar respecto a esta cuestión. Básicamente, hay que contar con la tecnología que permita cubrir las necesidades y, al mismo tiempo, sea escalable. No existen dos fábricas iguales, por lo que la tecnología aplicada a cada una de ellas será igualmente diferente.
Antes de continuar, debemos tener claro en qué consiste la tecnología industrial. La industrialización tecnológica conlleva nuevas metodologías de trabajo, las cuales se centran en la productividad, el ahorro de recursos y la optimización de los procesos de fabricación. Con la llegada de las tecnologías de la información, se han impulsado nuevas formas de interacción entre las máquinas, los operarios y los directivos. Este hecho no ha hecho sino ampliar las capacidades productivas de las empresas.
A mayor capacidad, mayor especialización de la tecnología industrial a implementar en cada fábrica. Lo mejor de todo es que la tecnología industrial no es únicamente la digital, como solemos pensar; incluye herramientas, aplicaciones, maquinaria, sensores, etc. Existen, por lo tanto, diversas categorías de tecnología con aplicaciones industriales. Todas y cada una de ellas se utilizan para mejorar la productividad, reducir los costes y optimizar los resultados.
Tecnología para avanzar
No hay más razón que esa: avanzar. Evolucionar dentro de un sector en continuo cambio. Las nuevas tecnologías han marcado un antes y un después a la hora de concebir la industria. En la actualidad, todo está conectado, como nos comentan los profesionales de Boada Tecnología, dedicada a la comercialización, innovación y fabricación de maquinaria industrial como la máquina despalilladora de uva o la etiquetadora de cápsulas automáticas. Al existir esa conectividad, es posible obtener datos en tiempo real sobre prácticamente todo: desde las máquinas hasta los sistemas de automatización, pasando por operarios y demás componentes de la cadena. Estos datos proporcionan un mejor conocimiento de la realidad de cada empresa, en todas y cada una de sus facetas.
Algunos de los tipos de tecnología que más se utilizan dentro de la industria son los sensores, las aplicaciones, dispositivos y maquinaria o tecnologías de conectividad.
Los sensores son los dispositivos básicos que permiten la comunicación entre máquinas y operarios, proporcionando información relativa a los procesos de producción. Con esta información se pueden realizar predicciones, prever errores y, en consecuencia, tomar decisiones con mayor conocimiento. Dentro del ámbito industrial, existe el Industrial Internet of Things (IIoT), con lo que se recaba la información con eficacia y rapidez, gracias a los sensores conectados a las aplicaciones correspondientes.
Estas aplicaciones son las herramientas de software que se sincronizan entre sí, con la finalidad de gestionar el funcionamiento de la fábrica, de manera que se reducen los recursos necesarios y se produce un aumento de la productividad. Podemos encontrar aplicaciones de varios tipos:
- Aplicaciones de gestión de sistemas de control. Las que se ocupan de los procesos productivos en las plantas de cada fábrica, desde el momento en que entran las materias primas hasta que sale el producto final.
- Aplicaciones de gestión de negocio. Limitadas al ámbito de la gestión administrativa y estratégica, no actúan de forma aislada.
- Aplicaciones mixtas. En función de la estructura administrativa de cada fábrica, existen aplicaciones que pueden ser de utilidad en el ámbito del negocio, los sistemas de control o ambas.
Lógicamente, la tecnología incluye maquinaria. Cada línea de fabricación industrial cuenta con sus propios dispositivos y maquinaria. Los avances logrados por la ingeniería industrial han dado lugar a que se desarrollen máquinas cada vez más eficientes y, por supuesto, conectadas entre sí. Dispositivos como tablets o terminales son parte del ecosistema tecnológico industrial.
Aunque una parte primordial para que todo esto sea posible es la conectividad. Sin una buena conectividad para que los dispositivos se comuniquen entre sí o puedan transmitir datos en tiempo real e importar un alto volumen de información, la tecnología no es la adecuada. De hecho, se trata de una de las principales inversiones que debe hacer cualquier fábrica. Definir el protocolo de conexión, teniendo en cuenta aspectos como el tipo de servidor, la ubicación, si hay más plantas de fabricación, etc., es de extrema importancia en este sentido.
Existen otras tecnologías igualmente importantes, como los materiales ignífugos, los suelos antideslizantes, la tecnología química de extinción rápida de incendios, etc., que deben considerarse, pues no toda la tecnología es software o hardware.
Tecnología y ventajas
Implementar tecnología avanzada en la industria supone una serie de ventajas que no se pueden ignorar. Se trata de una inversión que proporciona beneficios, tanto en el corto como en el largo plazo. Un ahorro en los costes es, a medio-largo plazo, el resultado de la inversión en tecnología. La eficiencia en la producción implica un ahorro que va a afectar de forma directa a todas las áreas que componen la fábrica.
Otro gran beneficio que proporciona la tecnología es la mayor eficiencia y productividad que se genera. A razón de que la tecnología se perfecciona, maquinaria y dispositivos se sustituyen por otros de menor tamaño. Los equipos más modernos son sinónimo de mayor velocidad a la hora de transmitir y procesar los datos. Además, poseen una mayor capacidad para simular los posibles escenarios, anticiparse a los errores y ejecutar las soluciones más adecuadas.
Al incorporar los equipos más modernos, las fábricas se tornan más seguras. Por ley se exige que se cumplan determinadas normas ISO en los procesos, lo que se aplica a las herramientas de software que deben estar continuamente actualizadas o sustituirse en caso de necesidad.
Como ya hemos comentado, la conectividad que permiten las herramientas más modernas hace que exista una mayor colaboración y comunicación. Los operarios aumentan su interacción entre ellos, por lo que se produce un mejor flujo de comunicación dentro de las diferentes secciones de la fábrica. Se produce un constante feedback durante el proceso de producción.
Aumenta, en consecuencia, la competitividad. Al invertir en tecnología industrial, se adquiere ventaja competitiva dentro del sector. Lo que se traduce en una mejor experiencia para el cliente, puesto que se transmite un mensaje para ellos: la industria se toma en serio la producción y cuentan con la capacidad de generar valor añadido.
Llegado el momento de aplicar e implementar la tecnología en una fábrica, no existe un método universal que determine cómo debe hacerse. Cada fábrica tiene sus propias necesidades, por lo que requerirá la implementación de unas tecnologías u otras. No obstante, hay una serie de acciones que se pueden realizar a la hora de determinar el tipo de tecnología que se debe aplicar.
Asesorarse con los profesionales es de lo más recomendable. Los consultores industriales tienen la capacidad de ver más allá y saber qué tecnologías pueden ayudar a que la fábrica evolucione. Saber hasta dónde se quiere llegar permite adquirir la tecnología adecuada y que, además, sea escalable, para que, en el futuro, la industria pueda crecer y ampliar el negocio.
Los mismos asesores van a recomendar llevar a cabo una configuración del espacio, no únicamente el físico, el digital. Permitir que la digitalización de la fábrica se amplíe en caso de necesitar servidores propios, estaciones de carga eléctrica para vehículos… es parte esencial de la evolución tecnológica. Por lo que, en caso de ser necesario implementar una tecnología determinada, no hay que demorarlo. Los beneficios que supone a medio-largo plazo van a ser determinantes y significativos para la evolución y avance de la fábrica.
Para finalizar, un breve repaso por las tendencias futuras que acechan a la industria. Dentro del ámbito de las tecnologías industriales, se abre un abanico de gran magnitud. La inteligencia artificial y el machine learning son una de las tendencias que ya se encuentran dentro de la industria. Su principal función en los entornos industriales es la de simplificar las tareas, resumir la información, generar rutas optimizadas y prever la demanda y oferta, con lo que se puede ajustar el ciclo de producción.
Las soluciones Edge implican la instalación de servidores propios en las fábricas o cerca de ellas; esto proporciona mayor seguridad, velocidad y control total sobre la infraestructura. Esta especialización está haciendo que se transforme la infraestructura, poniéndola en línea con la demanda de cada operación.
Se considera que la realidad aumentada se convertirá en realidad extendida, lo que no solo simulará un entorno industrial, sino que también incorporará aspectos tomados de la realidad.
En definitiva, el futuro de la tecnología parece no tener fin ni límites. Aunque todo apunta a que prevalecerán las soluciones más respetuosas con el medio ambiente y que mejoren la calidad de vida de los empleados, sin dejar de mejorar la productividad y la eficiencia.



