Traición en la industria del videojuego

26 octubre, 2016
Traición en la industria del videojuego

Cuando escuchamos o pronunciamos la palabra “detective” es probable que a nuestra mente acudan todo tipo de imágenes relacionadas con producciones cinematográficas americanas. En España muchos tendemos a pensar que esta figura es casi como un mito y que aquí no tenemos la opción de contar con este tipo de recursos para que nos ayude a resolver muchos de nuestros problemas.

Pero sí. En realidad sí que podemos hacerlo y, si nos informamos bien podemos contar con la ayuda de los mejores profesionales. Muchas empresas están interesadas en hacerse con los servicios de estos detectives para conocer si están padeciendo algún tipo de fraude con respecto a su entorno. Cuando existe la más mínima sospecha, no hay que tener ningún atisbo de duda.

En la actualidad soy el director gerente de una importante empresa dedicada al diseño de videojuegos para PC y aplicaciones para móviles. Año tras año trabajamos duro para crear unos videojuegos que enganchen a todos los ‘gamers’ de nuestro país y para ello contamos con una plantilla muy cualificada y caracterizada por aptitudes como la originalidad.

Por regla general, quienes nos encargamos de dirigir y gestionar la empresa estamos muy contentos con la labor y el tesón de nuestros trabajadores. Gracias a ellos obtenemos unos beneficios y una imagen muy positivos y sin estos trabajadores nuestros productos carecerían de la calidad que atesoran.

Sin embargo, durante los dos últimos años hemos tenido motivos de sobra para preocuparnos. No es que la eficiencia o esa originalidad de la que os hablaba se haya visto afectada por cualquier cosa. Desgraciadamente, se trata de algo mucho más grave y que podría haber puesto en peligro la prosperidad de nuestro negocio. Hace dos veranos nos dimos cuenta de que una de las empresas que componen nuestra competencia había lanzado un juego similar al que estábamos desarrollando desde nuestra entidad. Simple casualidad, podréis pensar algunos. Sin embargo, ¿cuántas empresas españolas han apostado por la creación de un videojuego de ciclismo alguna vez? ¿No parece un poco extraño que en el momento en el que nosotros nos estábamos encargando de diseñar uno de esos videojuegos la empresa de la competencia también lo hiciera?

Comenzamos a sospechar. Teníamos la necesidad de saber si entre nosotros se encontraba alguien que, intencionada o inintencionadamente, hubiese suministrado información a nuestros competidores. Y para salir de dudas necesitábamos contratar a un detective que se encargara de comprobar algunos de los movimientos de nuestros trabajadores. A tal efecto contactamos con www.castellanadetectives.com, una empresa especializada en labores como la que demandábamos y que poseía una amplia experiencia.

Cazado a tiempo

Confiábamos ciegamente en los profesionales de Castellana Detectives y sabíamos que su suerte sería la nuestra para abordar este caso. Teníamos que descubrir si existía alguien que nos estuviera traicionando y, en caso positivo, de quién se trataba. Era una cuestión de la que dependían nuestro dinero, nuestro trabajo y nuestro futuro.

Tras varias semanas realizando las oportunas investigaciones los signos de la traición fueron más que evidentes. El detective que habíamos contratado nos informó de que Adolfo, uno de nuestros trabajadores, mantenía encuentros periódicos con uno de los responsables de la empresa competidora. Nos demostró que ese encuentro realmente existía invitándonos a acudir un martes por la noche a un restaurante de moda de la ciudad, momento y lugar en los que se celebraban las reuniones. Efectivamente, al acudir a ese restaurante descubrimos a Adolfo junto a uno de los ejecutivos más distinguidos de los competidores. Le habíamos descubierto.

Sin esperar ni un solo día, despedimos a Adolfo y presentamos una demanda formal contra él. Curiosamente, desde su despido no hemos vuelto a tener ni un solo problema de trasvases de información. Este caso nos ha afectado moralmente (confiábamos en Adolfo) y también económicamente. Se trata de algo que no puede volver a suceder y que hemos conseguido resolver únicamente gracias a la ayuda de un profesional de la investigación.