Todo está en Internet, y sí, el futuro también

24 julio, 2018
Todo está en Internet, y sí, el futuro también

Mejor no os lo podíamos haber definido y es que en el título ya os explicamos por donde pasa el futuro de nuestra civilización. Es por ello por lo que hoy en día todas las empresas, administraciones e incluso nosotros mismos como personas físicas estamos en un gran proceso de cambio hacia una nueva era completamente digital. Algunos de los países del mundo van más adelantados que otros, pero lo cierto es que, aunque cada uno a su ritmo, todos avanzamos hacia la digitalización generalizada. Esta nueva era nos traerá consigo cientos de miles de ventajas, aunque como todo, también tendrá sus partes malas, como un control total sobre todo lo que hagamos y con ello, una menor libertad en nuestro día a día puesto que todo quedará registrado para la posteridad.

Hoy en día, como os decimos, todo está en la red y por suerte, la gran mayoría ya somos conscientes de ello y no renunciamos a avanzar hacia el futuro con paso firme. Prueba de ello es que en la actualidad casi todas las empresas tienen su sitio web con un diseño responsive, adaptado a teléfonos móviles, tablets y ordenadores, capaz de adaptarse a cada una de las pantallas con las que accedamos al contenido, con el fin de tener una navegación de calidad y accesible. Asimismo, las diferentes administraciones públicas también aportan su grano de arena llevando a cabo una remodelación paulatina de sus portales web, así como creando administraciones virtuales para que todos los ciudadanos podamos acceder a ellas desde nuestra casa para realizar los diferentes trámites que se nos presenten, sin tener que acudir de forma física a las diferentes sedes.

Estos avances hacen que nuestro país progrese y se convierta en una nación más ecológica y sostenible puesto que al digitalizar toda la documentación, una de las mejoras que trae consigo es la eliminación de los trámites en papel, con lo que el gasto es mucho menor, sobretodo en grandes compañías y administraciones como la de justicia. Además, a la hora de presentar documentos o cuentas, en el caso de las empresas, este trámite se realizará de una forma mucho más rápida y efectiva puesto que podrán ser entregadas al momento o incluso hechas en la nube, de tal forma que las administraciones encargadas de velar por su veracidad, las puedan consultar en cualquier momento sin necesidad de tener que solicitarlas ni imprimirlas para llevarlas físicamente.

Es por todo esto y muchas más variables por las que Estudios DWI cuenta en la actualidad con una carga de trabajo importante, puesto que su experiencia le hace ser una de las empresas en las que más confía la gente para que lleve a cabo la creación o actualización de sus páginas web con el fin de tener siempre la mejor información al alcance de todos los usuarios. Y es que con ellos podemos obtener desde el diseño inicial de una web a su mantenimiento, pasando por la creación de aplicaciones específicas para móviles e incluso la creación de tiendas online con pasarelas de pago seguras para que los clientes puedan realizar sus compras con total confianza.

Los primeros pasos de España para convertirse en una nación digital

Cuando hablamos de nación digital, a todos se nos viene a la mente Estonia y es que este es el país más digitalizado del mundo y el primero que consideró oportuno declarar el acceso a internet como uno de los derechos humanos. En este país del norte de Europa incluso ya se está trabajando en una criptomoneda, una moneda virtual como los Bitcoins, nacional. Además, pueden presumir de ser el faro que seguir en lo que a la ciberseguridad se refiere, siendo la nación más puntera en este campo del mundo. Sin embargo, España tampoco quiere quedarse atrás y es por ello por lo que recientemente se ha nombrado a Francisco Polo, el exdirector de Change.org, para que sea el quien lleve la agenda digital de nuestro país, con el fin de convertir a España también en una nación digital, además de una nación emprendedora. Con ello se pretende avanzar hacia el país 2.0 y abandonar la forma de trabajar antigua, poniendo sobre la mesa las posibilidades que las nuevas tecnologías nos aportan.