El marketing responsable, un nuevo concepto que revoluciona el mundo empresarial

27 junio, 2017
El marketing responsable, un nuevo concepto que revoluciona el mundo empresarial

Por marketing responsable se entiende todo aquel que trata de influir positivamente en el proceso de producción de un producto o servicio, a partir de una serie de valores beneficiosos para el conjunto de la sociedad, lo cual contribuye, además,  a mejorar la imagen de marca de la empresa en general. De esta forma tod@s salimos beneficiados, ya que por un lado, contribuye al desarrollo sostenible y por otro, con estas acciones se consolida la reputación de la empresa en cuestión.

Es marketing responsable debe ser preciso, es decir, ha de ser consciente de las necesidades sociales a las que se va a tratar de dar respuesta, saber a qué publico objetivo va orientada toda nuestra campaña y lo que determinará nuestro plan de acción.

Este nuevo concepto supone la implantación de una estrategia de marketing que beneficie lo máximo posible a tod@s los grupos de interés establecidos, ya que esta forma de marketing, va más allá del consumidor o consumidora, llegando a un amplio sector poblacional con necesidades e intereses comunes.

Un ejemplo de marketing sostenible lo tenemos en empresas como Dicendi, una agencia de marketing responsable donde desarrollan todos sus proyectos atendiendo siempre al compromiso con el desarrollo sostenible y a los valores compartidos por las sociedades democráticas. Esta agencia consultora de marketing estratégico y operativo de Madrid, entiende el marketing responsable como una filosofía de negocio por la que una organización debe centrar siempre sus objetivos en la satisfacción de los consumidores y clientes siguiendo valores éticos.

Principales valores éticos defendidos por las sociedades democráticas

Los valores éticos son el fundamento de las sociedades democráticas, y absolutamente necesarios para el buen funcionamiento de las mismas. Veamos a continuación cuáles son los más importantes:

  • Libertad, entendida esta como la autonomía de la voluntad, es decir, como la capacidad de autogobernarse.
  • Igualdad, o el derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas a ser respetados sin prejuicio de su raza, sexo, religión, creencias o posición social.
  • Civilidad, lo cual supone la tolerancia y la cooperación de todo el conjunto social a fin de convivir en armonía. Esto significa que todos compartimos una responsabilidad con la sociedad, somos corresponsables y de todos nosotros depende su futuro.
  • Justicia, en palabras de Aristóteles, la virtud completa o la suma de todas las virtudes y que consistiría en tratar igual a lo igual y diferente a lo diferente (lo que se traduce en el concepto de equidad, mucho más amplio que el de justicia). Esto es, dar a cada cual lo que le corresponde.
  • Participación, o unión social encaminada al buen desarrollo de toda la comunidad de ciudadanos y ciudadanas.
  • Pluralismo o reconocimiento de la diversidad cultural existente en la sociedad, así como de las necesidades particulares de los diferentes grupos que la forman.
  • Tolerancia, implica el trato respetuoso con todos los miembros de la sociedad, independientemente de las circunstancias concretas que lo rodean.
  • Respeto, supone una relación de compromiso social que contemple todas las perspectivas diferentes de cada agente o grupo, que pueden tratar de abordarse mediante el diálogo.
  • Solidaridad, entendida como la defensa de un compromiso común hacia la construcción de una sociedad mejor y más justa.
  • Legitimidad y legalidad, las cuales son la garantía de todos los anteriores derechos.